Nuestro destino mejora si viajamos para pasar nuestro cumpleaños en otro país?

Últimamente, varios clientes me han preguntado si se puede cambiar favorablemente el destino viajando a otra ciudad o país para pasar el cumpleaños de uno.

Un de ellos me contó que, siguiendo los consejos de un astrólogo que recomienda esto, viajó a Roma hace un par de años para pasar su cumpleaños, y resultó que ese fue uno de los peores año de su vida. Lo único bueno que consiguió fue conocer Roma.

Luego, un matrimonio me consultó sobre el tema. El hombre, para complacer a su esposa, por dos años consecutivos la había llevado al extranjero a pasar su cumpleaños siguiendo la recomendación del mismo astrólogo. Como nada había cambiado en sus vidas luego de seguir esta recomendación, me pidió que le dé a ella mi opinión sobre el tema, ya que la suya era que, además de pagarle una suma exagerada de dinero al astrólogo, habían malgastado el dinero familiar para viajar innecesariamente sin recibir beneficio alguno, por lo cual se sentía engañado y estafado. Le expliqué entonces a la señora que su esposo estaba en lo correcto. Uno no le va a “sacar la vuelta” al destino por viajar a otro sitio en el día de su cumpleaños.

Durante la campaña electoral de 2006 fui contactado por alguien del partido aprista quien me dijo que un astrólogo que él conocía lo había llamado para decirle que convenza al jefe de campaña de Alan García para que este viaje a Paris a pasar su cumpleaños para poder ganar la presidencia, y me preguntó si me parecía bien que lo haga. Le respondí que si quería quedar en ridículo lo podía hacer, porque aconsejarle a Alan que en plena campaña electoral viaje nada menos que a Francia, con la fama que se hizo justamente por haber ido a vivir a ese país luego de su primera presidencia, y pensar que eso le iba a ser ganar las elecciones, más risible no podría ser.

Imagínense que el destino de una persona y de todo un país va a cambiar porque uno de los candidatos se vaya a pasar su cumpleaños en otro país.

Hace poco recibí este mensaje: “Estimado Daru Krishna he estado comentando con muchas personas acerca de los errores de la astrología occidental, varios quieren llevar el curso otros sacarán cita contigo. Pero una amiga me preocupó en especial. Fue a ver a un astrólogo con su pareja y siguiendo consejo han viajado a Rusia y Berlín a recibir sus cumples. Le está yendo súper mal dice. Ya sacó cita contigo se llama …”

Causa indignación ver como alguien manipula a gente inocente que desea mejorar su calidad de vida, recomendando algo que lo único que produce es pérdidas económicas y frustración. Al supuesto astrólogo hay que pagarle 10 veces más de lo que normalmente cuesta una consulta regular, más el costo del pasaje y la estadía en quien sabe qué lugar del extranjero.

De acuerdo al Jyotish, ante la adversidad (karmas negativos), más importante incluso que los upayas o llamados remedios astrológicos como gemas y rituales, es tomar las medidas que dicta el sentido común. Si se trata de problemas de salud, se debe consultar a un buen médico y seguir una dieta apropiada; si los problemas son legales, se debe buscar un buen abogado, y si la economía es lo que preocupa, se debe trabajar y esforzase con disciplina para salir adelante. Por otro lado, se establece que la práctica regular de yoga y pranayama, así como la meditación y un sadhana (disciplina espiritual), resuelven la mayoría de los problemas físicos y mentales que nos aquejan, y nos ayudan a enfrentar con una actitud positiva y sabia los grandes desafíos en la vida.

El viajar para pasar el cumpleaños en Roma, París, Berlín, la Conchinchina o en cualquiera de los lugares recomendados por un estafador que juega a ser astrólogo, no va ayudar a nadie a mejorar su destino ni a encontrar paz ni felicidad en la vida.

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La precesión de los equinoccios y el zodíaco sideral

El Zodíaco no es una línea recta, sino una franja circular o elíptica ¿cómo se puede entonces identificar un comienzo o un punto inicial? El Jyotish lo establece basándose en las constelaciones, específicamente, en el grado cero de la constelación Ashwini (o Arietis de acuerdo a la denominación astronómica moderna). En cambio, la astrología occidental establece este punto a partir del 21 de marzo, el día del equinoccio primaveral en el hemisferio norte y otoñal en el hemisferio sur.

Como se mencionó anteriormente, los equinoccios son cada uno de los dos puntos de la esfera celeste en los que la eclíptica corta al ecuador celeste y, al mismo tiempo, las respectivas fechas en las que esto ocurre. Durante los equinoccios el Sol está situado en el plano del ecuador terrestre, donde alcanza el cenit, y el paralelo de declinación del Sol y el ecuador celeste coinciden, por lo que la noche y el día tienen la misma duración en todo el mundo.

Pero cada año, el 21 de marzo, el Sol sale en una posición ligeramente distinta en relación con los cero grados de Arietis, al moverse lentamente hacia atrás en el Zodíaco, recorriendo 50.3 segundos de arco por año, o un grado en 72 años. Si se pudiera mirar la posición del Sol durante el equinoccio, teniendo como fondo las constelaciones de estrellas, se vería claramente como este sale en una posición levemente diferente cada año. ¿A qué se debe este fenómeno?

Esto se debe a que la Tierra no gira en forma vertical sobre su propio eje, sino que, así como lo muestra el gráfico, lo hace tal como un trompo, y así como en el caso del trompo, su tope gira a gran velocidad sobre su eje, mientras que el eje en sí se mueve en forma circular a una velocidad mucho menor. La precesión es entonces relativamente lenta; le toma 25,920 años a la Tierra completar un círculo.

Uno de los resultados de la precesión es que la Estrella Polar cambia con el tiempo, al variar la dirección hacia donde apunta el Polo Norte. En la actualidad, la Estrella Polar es Polaris, pero en unos 11 mil y pico de años la Estrella Polar será Vega. En el curso de la manifestación universal, la Estrella Polar cambia muchas veces.

Por otro lado, y esto es lo que nos interesa desde el punto de vista del Zodíaco, la precesión causa que el paso del Sol y de los demás planetas por los signos cambie en forma regular y progresiva. A consecuencia de esto, en los últimos 2000 años el cambio representa casi un signo zodiacal de diferencia.

El resultado de este leve movimiento hace entonces que la posición de los equinoccios en relación con las estrellas varíe constantemente haciendo que estas estrellas se muevan “hacia atrás” en el Zodíaco. Hace unos 2000 años, cuando la astrología occidental estaba en sus comienzos, el equinoccio del 21 de marzo coincidió con el grado cero de Arietis, y entonces los dos zodíacos—el sideral (védico) y el tropical (occidental), eran idénticos.

De acuerdo al sistema sideral, el Sol se encuentra en el primer grado del Zodíaco cuando ingresa a la constelación Arietis. Por otro lado, el primer grado del zodíaco tropical u occidental, en el que están basados los horóscopos modernos, se establece de acuerdo a la posición que ocupa el Sol durante el equinoccio del 21 de marzo, que como vimos va cambiando en relación con las estrellas y, por lo tanto, con los signos.

Debido a esta diferencia, con el paso de los siglos, el Sol ya no se encuentra en el signo de Aries entre el 21 de marzo y el 20 de abril, como aparece en los horóscopos occidentales, sino entre el 14 de abril y el 13 de mayo. El mismo desfase de casi 24° existe en la posición del signo ascendente y de los demás planetas en la carta astrológica.

“Sider” significa “estrella” e indica que la astrología sideral se basa en las posiciones astronómicas reales de los planetas en relación con las constelaciones de estrellas. El zodíaco sideral no es simbólico, se trata de un fenómeno astronómico observable que corresponde a las posiciones de los cuerpos celestes según lo reconoce incluso la astronomía moderna. El zodíaco sideral es el zodíaco original, real y observable, mientras que el tropical es un zodíaco abstracto y obsoleto.

 Ayanamsha – Distancia angular entre el zodíaco sideral y el tropical

 Para calcular la carta natal de acuerdo al zodíaco sideral, si se utilizan efemérides occidentales, se debe realizar el cálculo de corrección conocido como ayanamsha (o corrección debida a la precesión de los equinoccios). El término ayanamsha proviene de dos palabras sánscritas: Ayana literalmente significa movimiento, y en este caso en particular se refiere al movimiento de precesión de los equinoccios. Ayana también puede tomarse como el movimiento del Sol, y en ese sentido, nos indica el momento cuando el Sol llega al punto donde se forma el equinoccio del 21 de marzo. Es decir, ya sea que tomemos la palabra ayana como el movimiento de precesión de los equinoccios o como el movimiento del Sol, en ambos casos nos indica lo mismo. El otro componente es amsha, que generalmente significa porción, pero que en este contexto significa específicamente grado, lo cual es técnicamente una porción del círculo del Zodíaco.

La corrección ayanamsha establece entonces la diferencia entre la ubicación actual del equinoccio del 21 de marzo en relación con el grado cero de la constelación de Ashwini, o Arietis; es decir, en relación con el comienzo de Aries, y por ende, en relación con todas las otras constelaciones. En otras palabras, la corrección de ayanamsha se utiliza para ajustar la longitud de un punto o cuerpo celeste cuando su posición ha sido calculada según las efemérides occidentales.

El ayanamsha más ampliamente utilizado por los astrólogos védicos en todo el mundo es el de Lahiri, de acuerdo al cual el comienzo de la constelación Ashwini coincidió con el equinoccio del 21 de marzo del año 285 de nuestra era. Este cálculo fue desarrollado por N. C. Lahiri, cuando era el jefe de la oficina de Astro Investigación de Calcuta. En 1954 el ayanamsha de Lahiri recibió la aprobación oficial del Gobierno de la India.

Gracias a estos cálculos podemos saber que en el equinoccio del 21 de marzo, dentro de unos 11.200 años, el Sol se encontrará en el primer grado del signo de Libra. En ese entonces, el ayanamsha será de 180 grados. En otras palabras, allí el Sol se encontrará en el punto diametralmente opuesto a la posición que le atribuye el zodíaco tropical. Es importante señalar que los signos zodiacales no tienen una existencia aparte de las constelaciones; estos son espacios imaginarios que corresponden a un cierto grupo de estrellas y, por lo tanto, deben coincidir geográficamente con las respectivas constelaciones.

En la época en que se tradujo y escribió mucha de la literatura en la que se basa la astrología actual el equinoccio primaveral para el hemisferio norte estaba situado unos grados al este del comienzo de  Arietis que como vimos corresponde al signo de Aries, y la primavera comenzaba unos días antes de la entrada del Sol en esta constelación. El equinoccio continúa ocurriendo en la tercera semana de marzo, como sucedía en los tiempos de los griegos, pero por la precesión de los equinoccios ya no ocurre cuando el Sol está en Aries, sino cuando está en Piscis. En unos 430 años ocurrirá cuando el Sol se encuentre en Acuario.

De acuerdo a una investigación realizada por Syamasundara Das, unos de los pioneros del Jyotish en el occidente, y publicada en varios foros del internet, hasta el tiempo de Claudio Tolomeo (150 AC), todos los astrólogos en el mundo Greco-romano, Egipto y Caldea utilizaban el zodíaco sideral sabiendo que los cuatro signos cardinales comenzaban a cierta distancia de los puntos de los solsticios y los equinoccios. En esos momentos fue Tolomeo en su Syntaxis Mathematika y Tetrabiblos, quién accidentalmente introdujo el sistema que después fue conocido como “tropical”. En ese momento el sistema tropical y el sideral estaban tan cerca, a menos de un grado, que eran indistinguibles a simple vista, y el ayanamsha era de casi cero grados. Debido a esto, para todos los propósitos prácticos, la unificación se volvió el nuevo estándar y los sistemas previos a Tolomeo quedaron en el olvido para los occidentales. Este nuevo sistema fue acertado durante cierto tiempo, pero con el paso de los años, debido a que no estaba basado en las estrellas fijas, lentamente comenzó a divergir del Zodíaco real y se volvió lo que ahora se conoce como el sistema tropical, que es el que utiliza la mayoría de los astrólogos modernos.

En 1944, Cyril Fagan, a veces llamado “el padre de la astrología sideral occidental moderna” inició una escuela llamada “Astrólogos Siderales Occidentales”, utilizando técnicas interpretativas occidentales pero basándose en el zodíaco sideral. Él y los astrólogos que hasta ahora continúan en esta línea, afirman que seguir a Tolomeo abandonando las estrellas fijas es un error y buscan regresar al zodíaco sideral original antes de Tolomeo. El siguiente es un extracto de un artículo publicado por ellos en la revista American Astrology, en julio de 1953:

Antiguamente, en el siglo 5 AC, todas las revoluciones solares eran calculadas en función al Zodíaco llamado sideral o fijo, el cual no varía por la precesión; mientras que en la actualidad dichos retornos toman como referencia el Zodíaco que inventó Hiparco por error alrededor del año 139 AC y que popularizó Claudio Tolomeo en el siglo 2 AC. Fue una tragedia para el genio griego que no se haya podido corregir la creencia de que los puntos equinocciales son absolutamente fijos en el espacio. Ese fue el origen de una serie de zodiacos tropicales.

La precesión de los equinoccios era un fenómeno conocido por los rishis desde tiempos inmemoriales. El Satapatha Brahmana menciona el equinoccio vernal que ocurrió cuando el Sol estaba en la constelación de Krittika, entre los 26° 40´ de Aries y los 10° 00´de Tauro. Esta y otras referencias que se encuentran en las escrituras védicas sobre los puntos del solsticio situados en varias partes del Zodíaco, prueban que la precesión de los equinoccios era conocida hace 5 mil años por los astrólogos de la India. Ellos también se familiarizaron con la astrología tropical durante los 800 años de dominio musulmán, cuando tuvieron que interactuar con los astrólogos de la corte islámica quienes provenían de Arabia, Turquía y Persia, y que practicaban este sistema. Los astrólogos védicos nunca adoptaron el sistema tropical que llevaron los musulmanes, sino que estos últimos adoptaron el sistema sideral. Es decir, los conquistadores adoptaron el sistema de los conquistados porque era más efectivo y acertado en sus predicciones.

Mucho antes de que los europeos siquiera discutieran si la Tierra era plana o redonda y sin la ayuda de telescopios o de la tecnología moderna, los sabios de la época védica estaban conscientes de los efectos de la oscilación de la Tierra y calculaban la orientación exacta de los equinoccios en relación con las estrellas para establecer su calendario astronómico. Esto nos demuestra el grado de avance de la civilización védica en cuanto a conocimiento matemático y astronómico.

En “Desenmascarando”, un libro científico publicado en Francia, el físico Georges Charpak y el profesor Henri Broch tratan de “desenmascarar” filosofías y creencias místicas, además de ciertos fenómenos paranormales como la levitación, el caminar sobre brasas, etc. Y con el propósito de demostrar la presunta falsedad de la astrología, ellos presentan el siguiente argumento:

“De hecho, los signos zodiacales de nacimiento, tan comunes en las columnas astrológicas, ligados a las supuestas cualidades personales de aquellos que nacen bajo su influencia, están basados principalmente en posiciones astronómicas trazadas hace miles de años. El problema con esto es que el eje de rotación de la Tierra está en continuo cambio. El eje pivota tal como un trompo, completando una revolución cada 25.790 años, aproximadamente. Como resultado, los signos zodiacales en uso hoy en día por los astrólogos, no coinciden con las constelaciones

Los autores concluyen entonces que, en la actualidad, la sociedad moderna se encuentra infectada por pensamientos poco científicos, y que esta no es tan racional y científica después de todo. De esta manera, tratando de desprestigiar la astrología en general, Charpak y Broch utilizan un argumento que, como hemos visto, no es aplicable a la astrología védica, cuyo Zodíaco reconoce y se ajusta al continuo cambio del eje de rotación de la Tierra que ellos mencionan en su libro. Parece que cuando se habla de astrología, solamente se considera la occidental o tropical, y esto es, en gran parte, gracias a que los académicos modernos le han hecho creer al mundo que la verdadera civilización y cultura comenzó en Grecia. Es verdad entonces que la sociedad moderna no es tan racional ni científica, ya que, con excepción de unos pocos, desconoce el tesoro de conocimiento e información que se encuentra en los Vedas, y piensa que la civilización de la India antigua estaba basada en la superstición y que carecía de fundamentos filosóficos y científicos.

Los astrónomos y estudiosos modernos que descubran esta ciencia del Jyotish y en ella la existencia del zodíaco védico, comenzarán a ver esta civilización y cultura con respeto y admiración; y posiblemente también querrán aprender de ella. Estamos seguros de que en el futuro no muy lejano, en la medida en que se difunda este conocimiento, serán muy pocos los practicantes de astrología que no utilicen el zodíaco sideral védico. Esa es nuestra predicción.