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La autenticidad de los Vedas y de la astrología védica

En ciertos libros védicos encontramos referencias astronómicas, como eclipses y configuraciones planetarias, que corresponden a los momentos precisos en que estos libros fueron escritos. Dichos fenómenos fueron observados y explicados por quienes los describieron cuando no existía ninguno de los métodos sofisticados de cálculos. Por medio de aquellas referencias podemos determinar las fechas exactas en las que estos textos fueron concebidos. Por ejemplo, el Rig Veda 5:40:5-9 describe un eclipse solar que tuvo lugar durante la tarde en el meridiano de Kurukshetra, India. De acuerdo a los cálculos modernos y al calendario gregoriano, tal eclipse sucedió el 26 de julio del año 3928 a. C.

Por otro lado, el Yajur y el Atharva Vedas incluyen información que ha sido fechada en el año 2400 a. C. Estos mismos Vedas hablan del equinoccio primaveral que tuvo lugar en la constelación de Krittika –Pléyades–, ubicada entre los 26? 40’ de Aries y los 10? de Tauro, y acerca del Solsticio de verano (ayana), que tuvo lugar en la constelación Magha, ubicada entre los 0? y 13? 20’ de Leo, lo cual indica, sin ninguna duda, el año 2400 a. C.

Los movimientos estelares calculados por los rishis –sabios– hace 4500 años no varían ni siquiera un minuto en comparación con los de las tablas de Giovanni Cassini, astrónomo y matemático ítalo-francés del siglo XVII, y las de Johann Meyer, físico y astrónomo alemán del siglo XIX. Las tablas védicas presentan las mismas variaciones lunares anuales que fueron descubiertas por el famoso astrónomo danés Tycho Brae en el siglo XVI, lo cual era desconocido por la escuela de Alejandría 350 años a. C, así como también por los árabes de aquel entonces.

De acuerdo a la opinión moderna occidental la astrología natal nació en Alejandría en el año 332 a. C., mientras que hasta ese entonces el Jyotish existía como un sistema de nakshatras o constelaciones, que servía exclusivamente para calcular momentos propicios para la ejecución de rituales, sin considerar los 12 signos zodiacales. Pero si esto fuese cierto, ¿cómo pudo ser posible que los astrólogos de la corte del rey Suddodhana predijeran que el príncipe Siddhartha Gautama, es decir, Budha, iba a convertirse en “el rey de reyes” o “el emperador de los ascetas” en el año 563 a. C.?, y ¿cómo se explica que de acuerdo al Bhagavat Purana, el cuales parte del quinto Veda, se haga referencia a las predicciones que hace cinco mil años los astrólogos hicieran al momento del nacimiento del emperador Parikshit, describiendo sus grandes cualidades así como también su futuro?. Esto solo pudo ser posible a través del estudio de una Játaka o carta natal, para lo cual se deben utilizar los elementos esenciales de la interpretación que existen hoy en día.

Circle of zodiac

Como hemos visto, el origen del Zodíaco que consiste en 12 signos, usualmente se le atribuye a Babilonia, por el año 600 antes de Cristo. Sin embargo, miles de años antes de Cristo, en los himnos de Dirghatamas del Rig Veda (1:164:11), se dice  que “el disco del Sol en el cielo posee 12 rayos, y que se encuentra dividido en 360 pares de hilos”. Estos hilos son los días (compuestos por el día y la noche). Este número 360, que divide el círculo en 360?, es una división erróneamente llamada “babilónica”. También en los mismos Dirghatamas, I.155.6, encontramos este otro himno: “Con cuatro veces noventa veces, Él - Vishnu -, pone en movimiento fuerzas como el disco giratorio - chakra -”; lo cual indica que Vishnu posee 360 nombres correspondientes a cada uno de los grados del Zodíaco. Claro que el Rig Veda no es un tratado astrológico en el que se puedan encontrar los detalles de esta ciencia. El Shatapatha Brahmana dice: “El altar del Fuego es también el Sol. Las regiones son las piedras que lo rodean, y existen 360 de éstas, debido a que son 360 regiones las que rodean al Sol. Y 360 son los rayos del Sol.”

Existen eventos ocurridos 4000 a. C. que se encuentran descritos haciendo referencia al equinoccio de primavera en el signo de Vrishabha, Tauro, vinculándolo con Jyestha, la constelación opuesta, ubicada entre los 16? 40’ y los 30? de Escorpio, lo cual coincide con el equinoccio de otoño. Esto confirma que el nombre Vrishabha, Tauro, es utilizado aquí astronómicamente para fines de calendario.

La conclusión evidente es que el Zodíaco original de 12 signos de 30 grados cada uno proviene de la cultura védica y ha sido utilizado por la civilización de ese entonces, miles de años antes que Grecia y Babilonia.

(del libro "La ciencia del karma - Jyotish - Astrología sideral védica" de Daru Krishna Das)

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La precesión de los equinoccios y el zodíaco sideral

El Zodíaco no es una línea recta, sino una franja circular o elíptica ¿cómo se puede entonces identificar un comienzo o un punto inicial? El Jyotish lo establece basándose en las constelaciones, específicamente, en el grado cero de la constelación Ashwini (o Arietis de acuerdo a la denominación astronómica moderna). En cambio, la astrología occidental establece este punto a partir del 21 de marzo, el día del equinoccio primaveral en el hemisferio norte y otoñal en el hemisferio sur.

Como se mencionó anteriormente, los equinoccios son cada uno de los dos puntos de la esfera celeste en los que la eclíptica corta al ecuador celeste y, al mismo tiempo, las respectivas fechas en las que esto ocurre. Durante los equinoccios el Sol está situado en el plano del ecuador terrestre, donde alcanza el cenit, y el paralelo de declinación del Sol y el ecuador celeste coinciden, por lo que la noche y el día tienen la misma duración en todo el mundo.

Pero cada año, el 21 de marzo, el Sol sale en una posición ligeramente distinta en relación con los cero grados de Arietis, al moverse lentamente hacia atrás en el Zodíaco, recorriendo 50.3 segundos de arco por año, o un grado en 72 años. Si se pudiera mirar la posición del Sol durante el equinoccio, teniendo como fondo las constelaciones de estrellas, se vería claramente como este sale en una posición levemente diferente cada año. ¿A qué se debe este fenómeno?

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Esto se debe a que la Tierra no gira en forma vertical sobre su propio eje, sino que, así como lo muestra el gráfico, lo hace tal como un trompo, y así como en el caso del trompo, su tope gira a gran velocidad sobre su eje, mientras que el eje en sí se mueve en forma circular a una velocidad mucho menor. La precesión es entonces relativamente lenta; le toma 25,920 años a la Tierra completar un círculo.

Uno de los resultados de la precesión es que la Estrella Polar cambia con el tiempo, al variar la dirección hacia donde apunta el Polo Norte. En la actualidad, la Estrella Polar es Polaris, pero en unos 11 mil y pico de años la Estrella Polar será Vega. En el curso de la manifestación universal, la Estrella Polar cambia muchas veces.

Por otro lado, y esto es lo que nos interesa desde el punto de vista del Zodíaco, la precesión causa que el paso del Sol y de los demás planetas por los signos cambie en forma regular y progresiva. A consecuencia de esto, en los últimos 2000 años el cambio representa casi un signo zodiacal de diferencia.

El resultado de este leve movimiento hace entonces que la posición de los equinoccios en relación con las estrellas varíe constantemente haciendo que estas estrellas se muevan “hacia atrás” en el Zodíaco. Hace unos 2000 años, cuando la astrología occidental estaba en sus comienzos, el equinoccio del 21 de marzo coincidió con el grado cero de Arietis, y entonces los dos zodíacos—el sideral (védico) y el tropical (occidental), eran idénticos.

De acuerdo al sistema sideral, el Sol se encuentra en el primer grado del Zodíaco cuando ingresa a la constelación Arietis. Por otro lado, el primer grado del zodíaco tropical u occidental, en el que están basados los horóscopos modernos, se establece de acuerdo a la posición que ocupa el Sol durante el equinoccio del 21 de marzo, que como vimos va cambiando en relación con las estrellas y, por lo tanto, con los signos.

Debido a esta diferencia, con el paso de los siglos, el Sol ya no se encuentra en el signo de Aries entre el 21 de marzo y el 20 de abril, como aparece en los horóscopos occidentales, sino entre el 14 de abril y el 13 de mayo. El mismo desfase de casi 24° existe en la posición del signo ascendente y de los demás planetas en la carta astrológica.

“Sider” significa “estrella” e indica que la astrología sideral se basa en las posiciones astronómicas reales de los planetas en relación con las constelaciones de estrellas. El zodíaco sideral no es simbólico, se trata de un fenómeno astronómico observable que corresponde a las posiciones de los cuerpos celestes según lo reconoce incluso la astronomía moderna. El zodíaco sideral es el zodíaco original, real y observable, mientras que el tropical es un zodíaco abstracto y obsoleto.

 Ayanamsha – Distancia angular entre el zodíaco sideral y el tropical

 Para calcular la carta natal de acuerdo al zodíaco sideral, si se utilizan efemérides occidentales, se debe realizar el cálculo de corrección conocido como ayanamsha (o corrección debida a la precesión de los equinoccios). El término ayanamsha proviene de dos palabras sánscritas: Ayana literalmente significa movimiento, y en este caso en particular se refiere al movimiento de precesión de los equinoccios. Ayana también puede tomarse como el movimiento del Sol, y en ese sentido, nos indica el momento cuando el Sol llega al punto donde se forma el equinoccio del 21 de marzo. Es decir, ya sea que tomemos la palabra ayana como el movimiento de precesión de los equinoccios o como el movimiento del Sol, en ambos casos nos indica lo mismo. El otro componente es amsha, que generalmente significa porción, pero que en este contexto significa específicamente grado, lo cual es técnicamente una porción del círculo del Zodíaco.

La corrección ayanamsha establece entonces la diferencia entre la ubicación actual del equinoccio del 21 de marzo en relación con el grado cero de la constelación de Ashwini, o Arietis; es decir, en relación con el comienzo de Aries, y por ende, en relación con todas las otras constelaciones. En otras palabras, la corrección de ayanamsha se utiliza para ajustar la longitud de un punto o cuerpo celeste cuando su posición ha sido calculada según las efemérides occidentales.

El ayanamsha más ampliamente utilizado por los astrólogos védicos en todo el mundo es el de Lahiri, de acuerdo al cual el comienzo de la constelación Ashwini coincidió con el equinoccio del 21 de marzo del año 285 de nuestra era. Este cálculo fue desarrollado por N. C. Lahiri, cuando era el jefe de la oficina de Astro Investigación de Calcuta. En 1954 el ayanamsha de Lahiri recibió la aprobación oficial del Gobierno de la India.

Gracias a estos cálculos podemos saber que en el equinoccio del 21 de marzo, dentro de unos 11.200 años, el Sol se encontrará en el primer grado del signo de Libra. En ese entonces, el ayanamsha será de 180 grados. En otras palabras, allí el Sol se encontrará en el punto diametralmente opuesto a la posición que le atribuye el zodíaco tropical. Es importante señalar que los signos zodiacales no tienen una existencia aparte de las constelaciones; estos son espacios imaginarios que corresponden a un cierto grupo de estrellas y, por lo tanto, deben coincidir geográficamente con las respectivas constelaciones.

En la época en que se tradujo y escribió mucha de la literatura en la que se basa la astrología actual el equinoccio primaveral para el hemisferio norte estaba situado unos grados al este del comienzo de  Arietis que como vimos corresponde al signo de Aries, y la primavera comenzaba unos días antes de la entrada del Sol en esta constelación. El equinoccio continúa ocurriendo en la tercera semana de marzo, como sucedía en los tiempos de los griegos, pero por la precesión de los equinoccios ya no ocurre cuando el Sol está en Aries, sino cuando está en Piscis. En unos 430 años ocurrirá cuando el Sol se encuentre en Acuario.

De acuerdo a una investigación realizada por Syamasundara Das, unos de los pioneros del Jyotish en el occidente, y publicada en varios foros del internet, hasta el tiempo de Claudio Tolomeo (150 AC), todos los astrólogos en el mundo Greco-romano, Egipto y Caldea utilizaban el zodíaco sideral sabiendo que los cuatro signos cardinales comenzaban a cierta distancia de los puntos de los solsticios y los equinoccios. En esos momentos fue Tolomeo en su Syntaxis Mathematika y Tetrabiblos, quién accidentalmente introdujo el sistema que después fue conocido como “tropical”. En ese momento el sistema tropical y el sideral estaban tan cerca, a menos de un grado, que eran indistinguibles a simple vista, y el ayanamsha era de casi cero grados. Debido a esto, para todos los propósitos prácticos, la unificación se volvió el nuevo estándar y los sistemas previos a Tolomeo quedaron en el olvido para los occidentales. Este nuevo sistema fue acertado durante cierto tiempo, pero con el paso de los años, debido a que no estaba basado en las estrellas fijas, lentamente comenzó a divergir del Zodíaco real y se volvió lo que ahora se conoce como el sistema tropical, que es el que utiliza la mayoría de los astrólogos modernos.

En 1944, Cyril Fagan, a veces llamado “el padre de la astrología sideral occidental moderna” inició una escuela llamada “Astrólogos Siderales Occidentales”, utilizando técnicas interpretativas occidentales pero basándose en el zodíaco sideral. Él y los astrólogos que hasta ahora continúan en esta línea, afirman que seguir a Tolomeo abandonando las estrellas fijas es un error y buscan regresar al zodíaco sideral original antes de Tolomeo. El siguiente es un extracto de un artículo publicado por ellos en la revista American Astrology, en julio de 1953:

Antiguamente, en el siglo 5 AC, todas las revoluciones solares eran calculadas en función al Zodíaco llamado sideral o fijo, el cual no varía por la precesión; mientras que en la actualidad dichos retornos toman como referencia el Zodíaco que inventó Hiparco por error alrededor del año 139 AC y que popularizó Claudio Tolomeo en el siglo 2 AC. Fue una tragedia para el genio griego que no se haya podido corregir la creencia de que los puntos equinocciales son absolutamente fijos en el espacio. Ese fue el origen de una serie de zodiacos tropicales.

La precesión de los equinoccios era un fenómeno conocido por los rishis desde tiempos inmemoriales. El Satapatha Brahmana menciona el equinoccio vernal que ocurrió cuando el Sol estaba en la constelación de Krittika, entre los 26° 40´ de Aries y los 10° 00´de Tauro. Esta y otras referencias que se encuentran en las escrituras védicas sobre los puntos del solsticio situados en varias partes del Zodíaco, prueban que la precesión de los equinoccios era conocida hace 5 mil años por los astrólogos de la India. Ellos también se familiarizaron con la astrología tropical durante los 800 años de dominio musulmán, cuando tuvieron que interactuar con los astrólogos de la corte islámica quienes provenían de Arabia, Turquía y Persia, y que practicaban este sistema. Los astrólogos védicos nunca adoptaron el sistema tropical que llevaron los musulmanes, sino que estos últimos adoptaron el sistema sideral. Es decir, los conquistadores adoptaron el sistema de los conquistados porque era más efectivo y acertado en sus predicciones.

Mucho antes de que los europeos siquiera discutieran si la Tierra era plana o redonda y sin la ayuda de telescopios o de la tecnología moderna, los sabios de la época védica estaban conscientes de los efectos de la oscilación de la Tierra y calculaban la orientación exacta de los equinoccios en relación con las estrellas para establecer su calendario astronómico. Esto nos demuestra el grado de avance de la civilización védica en cuanto a conocimiento matemático y astronómico.

En “Desenmascarando”, un libro científico publicado en Francia, el físico Georges Charpak y el profesor Henri Broch tratan de “desenmascarar” filosofías y creencias místicas, además de ciertos fenómenos paranormales como la levitación, el caminar sobre brasas, etc. Y con el propósito de demostrar la presunta falsedad de la astrología, ellos presentan el siguiente argumento:

“De hecho, los signos zodiacales de nacimiento, tan comunes en las columnas astrológicas, ligados a las supuestas cualidades personales de aquellos que nacen bajo su influencia, están basados principalmente en posiciones astronómicas trazadas hace miles de años. El problema con esto es que el eje de rotación de la Tierra está en continuo cambio. El eje pivota tal como un trompo, completando una revolución cada 25.790 años, aproximadamente. Como resultado, los signos zodiacales en uso hoy en día por los astrólogos, no coinciden con las constelaciones

Los autores concluyen entonces que, en la actualidad, la sociedad moderna se encuentra infectada por pensamientos poco científicos, y que esta no es tan racional y científica después de todo. De esta manera, tratando de desprestigiar la astrología en general, Charpak y Broch utilizan un argumento que, como hemos visto, no es aplicable a la astrología védica, cuyo Zodíaco reconoce y se ajusta al continuo cambio del eje de rotación de la Tierra que ellos mencionan en su libro. Parece que cuando se habla de astrología, solamente se considera la occidental o tropical, y esto es, en gran parte, gracias a que los académicos modernos le han hecho creer al mundo que la verdadera civilización y cultura comenzó en Grecia. Es verdad entonces que la sociedad moderna no es tan racional ni científica, ya que, con excepción de unos pocos, desconoce el tesoro de conocimiento e información que se encuentra en los Vedas, y piensa que la civilización de la India antigua estaba basada en la superstición y que carecía de fundamentos filosóficos y científicos.

Los astrónomos y estudiosos modernos que descubran esta ciencia del Jyotish y en ella la existencia del zodíaco védico, comenzarán a ver esta civilización y cultura con respeto y admiración; y posiblemente también querrán aprender de ella. Estamos seguros de que en el futuro no muy lejano, en la medida en que se difunda este conocimiento, serán muy pocos los practicantes de astrología que no utilicen el zodíaco sideral védico. Esa es nuestra predicción.

Suryadeva

Compatibilidad  astrológica

En los tiempos védicos, e incluso hoy día en muchos lugares de la India, ningún matrimonio se llevaría a cabo sin un previo y exhaustivo estudio de la compatibilidad entre los candidatos. En este caso la responsabilidad del astrólogo es muy grande, debido a que una interpretación errónea puede traer graves consecuencias en las vidas de las personas involucradas.

Incluso una gran atracción inicial entre dos personas no garantiza el éxito ni la duración de su relación. La fórmula tan en boga hoy en día de dejarse llevar solo por los sentimientos o de “seguir el corazón”, en muchos casos termina produciendo desengaño y frustración. De ahí la importancia de un estudio astrológico adecuado.

El astrólogo cuenta con herramientas poderosas y exclusivas para guiar a quienes acuden a él y, por lo tanto, posee grandes ventajas en comparación con los psicólogos y consejeros convencionales, pudiendo ofrecer orientación de primera clase en todas las áreas de la vida, incluyendo la del matrimonio y la compatibilidad de la pareja.

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Es un hecho que cierto tipo de personas se complementan y ayudan entre sí, y que otras jamás podrían compartir su vida. Un astrólogo competente debe ser capaz de ver esto al analizar las cartas de ambas partes. Si bien, como sabemos, el karma es implacable, también tenemos que considerar que es debido al karma que alguien recibe la oportunidad de acudir a un buen médico alternativo en el caso de tener una enfermedad que la medicina convencional no puede curar. Es muy difícil que alguien se abandone a la suerte o, en este caso, al karma, sin hacer un esfuerzo por curarse de una enfermedad que puede causarle la muerte. Y si bien alguien va a morir de todas maneras si eso está destinado, hemos visto que al mismo tiempo mucha gente se cura de enfermedades mortales siguiendo el tratamiento adecuado. Entonces, es también debido al karma que una persona acude a un buen astrólogo para ser guiada en su vida matrimonial. Por otro lado, existen casos de hombres que pueden ser compatibles con millones de mujeres y viceversa, pero que al mismo tiempo tienen un tipo de karma que no les permite disfrutar de una vida matrimonial feliz o que no les da la posibilidad de encontrar una pareja estable.

Aquí el astrólogo debe ser capaz de aconsejar a su cliente de tal manera que este comprenda su situación y la pueda afrontar, sin mostrarle un panorama totalmente negativo cuando, a pesar de que puedan existir aflicciones serias, es posible que luego de varias frustraciones y de años de espera, una persona, luego de "quemar" una buena parte de su mal karma marital consiga una pareja con quien compartir su vida. Pero tampoco debe crearle falsas expectativas cuando la carta y los períodos planetarios de una manera clara y categórica no propician esto de ninguna manera.

En el mundo occidental la atracción sexual y ciertas consideraciones prácticas, como la económica, son los factores o requisitos más comunes para que una pareja se una en matrimonio; pero para los espiritualistas es muy importante que su pareja también se encuentre en ese mismo camino. Es muy común que estas personas consulten a un astrólogo védico, por lo que es necesario que este se encuentre bien preparado para aconsejarlas de acuerdo a sus necesidades y aspiraciones espirituales, incluyendo las que se encuentran relacionadas con el tema de la pareja.

Si bien en este mundo moderno es muy difícil seguir las pautas de sociedades tradicionales como la védica, podemos utilizar los conocimientos de una ciencia como el Jyotish, nacida y practicada en este tipo de cultura, para ayudarnos a tomar decisiones sabias en aquellas áreas fundamentales de nuestra vida. A pesar de las diferencias en términos de tiempo, lugar y circunstancias, las necesidades del ser humano, sobre todo las de relacionarse entre sí y formar una familia, siempre estarán presentes. Por lo tanto esta ciencia puede ser aplicada hoy en día así como lo fue en el pasado para el beneficio del individuo y de la sociedad en general.

Al mismo tiempo, al aplicar este conocimiento con el fin de determinar si dos personas permanecerán casadas toda la vida, debemos tener presente el contexto cultural al cual pertenecen. Por ejemplo, una pareja en India, incluso en nuestros días, es común que permanezca unida hasta la muerte aunque su compatibilidad sea mediocre; mientras que en el mundo occidental lo más probable es que, con esa misma compatibilidad, una pareja se separe a los pocos años de casarse. También es importante considerar la naturaleza de cada individuo, independientemente de la compatibilidad, y estudiar su capacidad de adaptación y de comunicación, su tolerancia, su actitud de servicio, etc., para ver si posee las cualidades necesarias para compartir su vida con otra persona. Como no existe una compatibilidad 100% perfecta, siempre será necesario el esfuerzo, el sentido del deber, la humildad, la compasión, la tolerancia, la filosofía y el buen humor, entre otras cosas, para que una relación funcione y perdure.

En una pareja ya formada este estudio es útil para encontrar la manera de favorecer el desarrollo de la relación y ubicar las áreas de conflicto con el propósito de trabajar para mejorar la relación.

(del libro "La ciencia del karma - Jyotish - Astrología sideral védica" de Daru Krishna Das)